lunes, 30 de enero de 2012

El arroyo


¿Anécdota de Buda y Ananda?

Un día Buda pasaba a través de un bosque. Era un caluroso día de verano y tenía mucha sed. Le dijo a Ananda, su principal discípulo: Ananda, regresa. Cuatro o cinco kilómetros más atrás hemos pasado por un pequeño arroyo. Tráeme un poco de agua. Llévate mi cuenco de mendicante. Tengo mucha sed y estoy cansado -había envejecido.

Ananda volvió hacia atrás... pero cuando llegó al arroyo, acababan de cruzarlo unas carretas tiradas por bueyes que habían enturbiado toda el agua. Las hojas muertas, que estaban reposando en el fondo, habían subido a la superficie, esta agua ya no se podía beber; estaba demasiado sucia. Regresó con las manos vacías y dijo: Tendrás que esperar un poco. Iré por delante. He oído que a sólo cuatro o cinco kilómetros de aquí hay un gran río. Traeré el agua de allí. Pero Buda insistió:

Regresa y tráeme el agua de ese arroyo.

Ananda no podía entender la insistencia, pero si el Maestro lo dice, el discípulo tiene que obedecer. A pesar de lo absurdo de la situación -que de nuevo tiene que caminar cuatro o cinco kilómetros, y sabe que no merece la pena beber ese agua-, él va.

Cuando está yendo, Buda le dice: Y no regreses si el agua sigue estando sucia. Si está sucia, siéntate en la orilla en silencio. No hagas nada, no te metas en el arroyo. Siéntate en la orilla en silencio y observa. Antes o después el agua volverá a aclararse, y entonces llena el cuenco y regresa.

Ananda volvió hasta allí. Buda tenía razón: el agua estaba casi clara, las hojas se habían desplazado, el polvo se había asentado. Pero todavía no estaba totalmente transparente, de modo que se sentó en la orilla y observó cómo fluía el río. Poco a poco se volvió cristalina. Después regresó bailando. Entonces entendió por qué Buda había insistido tanto. Había un cierto mensaje en todo esto para él, y lo había entendido. Le dio el agua a Buda, le dio las gracias a Buda, se postró a sus pies.

Buda dijo: ¿Qué estás haciendo? Yo te debería de dar las gracias por haber traído el agua.

Ananda dijo: Ahora lo puedo entender. Primero me enfadé; no lo mostré, pero estaba enfadado porque era absurdo regresar. Pero ahora he entendido el mensaje. Esto es lo que en realidad necesito en este momento.

Con la mente es el mismo caso: Sentado en la orilla de ese pequeño arroyo me hice consciente de que pasa lo mismo con la mente. Si me meto en el arroyo lo volveré a ensuciar. Si me meto en la mente, provocaré más ruido, empezarán a aparecer más problemas, a emerger. Sentado a un lado he aprendido la técnica. Ahora me sentaré también al lado de la mente, observándolas con todas sus suciedades, problemas, hojas muertas, dolores y heridas, recuerdos y deseos. Me sentaré indiferente en la orilla y esperaré el momento en que todo esté claro.

Reiki Internacional

18 comentarios:

  1. Una hermosa reflexion Mari, esperar a que todo este tranquilo, y asi tendremos paz y sosiego.

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  2. Muy buena reflexión. Sólo con la quietud de la mete se logra alcanzar la claridad. Un abrazo con todo el amor de mi corazón

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  3. Uma ótima reflexão pra começar a semana. Uma excelente esolha. Gostei demais.Beijos e ótima semana.

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  4. Es una verdad como un templo, el observar la mente, haciendo de espectadores de nosotros mismos, la angustia se quita y se ve todo más claro.

    Besos!

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  5. Mi querido Manuel, desde la tranquilidad y paz de nuestro interior podemos ser observadores de nosotros mismos, y cuando eso ocurre, es cuando todo se nos hace más lúcido y podemos tomar decisiones al respecto de las cosas que nos suceden, pues lo vemos como espectadores.
    Un fortísimo abrazo de todo corazón

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  6. Sí mi preciosa niña melillense. Mientras no la tengamos en descanso y paz veremos las cosas enturbiadas pues la mente no para si no aprendemos a controlarla.
    Un gran abrazo con todo el amor de mi corazón cielo

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  7. Muchísimas gracias mi querida Smareis.
    Un gran abrazo y feliz semana cielo

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  8. Mi queridísima ion es tal y conforme dices cielo. En ocasiones nos falta fuerza de voluntad para practicar todo esto, pero es lo mejor que podemos hacer por y para nosotros. La serenidad de la mente da serenidad en tu interior, y eso se siente.
    Un gran y fuerte abrazo mi querida niña

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  9. Mari Carmen tu entrada es una preciosa reflexión para meditar... muchas veces nos agobiamos ante un problema porque no sabemos que hacer...
    Dejar reposar la mente y observar desde fuera... ¡gracias por esta gran sabiduría!

    Un abrazo

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  10. Hola, precisas y concisas letras van desnudando placidamente la armoniosa pureza de este blog,si te va la palabra elegida, la poesía, te espero en el mio,será un placer,es,
    http://ligerodeequipaje1875.blogspot.com/
    gracias, pasa buen día, besos dulces..

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  11. Efectivamente Ángeles. Desde la tranquilidad y la paz de nuestra mente podremos tomar decisiones más acertadas.
    Un fuerte abrazo cielo y feliz día

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  12. Gracias por dejar tu espacio Dpn Vito.
    Saludos cordiales

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  13. Paciencia y serenidad. Introspección.
    Preciosa entrada amiga.
    Te dejo muchos besitos y un gran abrazo.

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  14. Carmen que gran reflexion!!!
    Cuando dejas tu mente descansar todo fluye mejor.
    Un gran abrazo.

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  15. Me alegra que te haya gustado Sara.
    Un grandísimo abrazo cielo

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  16. Efectivamente Betty. Y las decisiones que tomamos son mucho más acertadas.
    Un gran y fuerte abrazo preciosa

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  17. Buen ejemplo de la turbiedad de la mente cuando nos metemos en ella.

    Un placer leer estas cosas que no por sabidas las acabamos de hacer nuestras.

    Un abrazo.

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  18. Desde luego que sí Ernesto. Una cosa es leerlas y comprender que son así, y otra muy diferente llevarlas a la práctica.
    Un fuerte abrazo

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