viernes, 2 de septiembre de 2011

"Aprendiendo a valorar"

Había una vez un hombre desesperado que acudió a un rabino, buscando ayuda.
-Querido Rabino —le dijo—, el panorama de mi casa es aterrador, y no tiene pinta de mejorar. Mi mujer, mis seis hijos, algunos con sus respectivas familias y yo, vivimos juntos en una pequeña casa. Como estamos tan apretados, los roces y las discusiones están a flor de piel. Hemos llegado a un punto en que estamos todos gritando y peleando; ya no tenemos paz.

El Rabino reflexionó unos minutos y le dijo:

-Si haces lo que te digo, pronto mejorará tu vida y la de los tuyos. Pero antes dime algo: ¿Tenéis animales en la granja?

-Sí, tenemos una vaca, dos cabras, varias gallinas y seis patos —contestó agobiado nuestro hombre.

-Estupendo, entonces regresa a tu hogar y mete a todos los animales dentro de tu casa a vivir contigo y con tu familia y regresa en una semana, antes no.

El pobre hombre atónito, y sin decir palabra, obedeció las órdenes de su Rabino sin comprender nada. Al llegar a casa, metió resignadamente todos sus animales dentro de ella.

Pasó una semana y nuestro amigo con grandes ojeras y cara de angustia, acudió al Rabino, y le dijo: “La situación no puede ser más caótica y con todo respeto, es peor el remedio que la enfermedad. Mi hogar se ha convertido en un establo; la vaca, por su tamaño, ha destruido todo; las cabras se comen las alfombras y los muebles huelen horrible; finalmente, las gallinas vuelan por toda la cocina ensuciando todo. Mis hijos casados, con sus familias, se fueron huyendo, pues no resistieron más, y mi esposa quiere abandonarme. Todos salen al amanecer y regresan tarde en la noche. Ayúdeme, por favor, se lo suplico.

-Pues bien, regresa a tu casa y saca a los animales.

A los días, el hombre plácido y alegre volvió donde el Rabino.
-En verdad, no sé cómo darle las gracias, sus sabias palabras nos han sido de gran ayuda. Ahora que sacamos los animales, tenemos mucho más espacio y nuestra casa es un hogar limpio y acogedor. La vida nos vuelve a sonreír, mis hijos al salir temprano de casa consiguieron trabajo y los casados se marcharon a hacer su propia vida. Usted tenía razón: Dios nos ha ayudado.

A muchos de nosotros nos pasa como al hombre de la fábula, agobiados por las preocupaciones y por el ritmo de actividad que mantenemos, dejamos de ver y de reconocer los elementos positivos que tiene la vida.

En una la carrera para conseguir las cosas que creemos necesitar, perdemos la capacidad y la disposición de hacer lo necesario para mantener la armonía y el bienestar de nuestro espacio familiar.

Ese estrés diario puede trastornar el carácter y la manera de ser, conviertiendo a las personas en agresivas, irritables y olvidando el valor que tienen los pequeños placeres de una vida sencilla.

Cada día creemos necesitar más, nada nos satisface y cualquier pequeñez nos amarga la vida. A veces nos sentimos con derecho a todo, hasta que la vida sin anunciar nos pone en la justa dimensión.

Vale la pena detenernos y reflexionar, pues el deseo de adquirir o alcanzar una mejor calidad de vida material, puede llevarnos a equivocar el camino y al recorrerlo, perder los regalos y las bendiciones que recibimos día a día y que debemos disfrutar, agradecer y compartir con los demás.

Claves para disfrutar y valorar lo que tenemos

Aprecia lo que tienes. Si haces una lista de tus bendiciones, te darás cuenta que tienes más de lo que en realidad puedes usar. Incluye en la lista a las personas que te quieren y quieres, las pequeñas grandes cosas que disfrutas y los regalos esenciales, como la oportunidad de estar vivo y los momentos de felicidad y paz en tu vida.

Desecha lo negativo. El perdón y el olvido, son los antídotos por excelencia para sanar el resentimiento y liberar los sentimientos y los recuerdos negativos. Recuerda sólo lo bueno y positivo.

Deja de compararte. Evita mirar hacia los lados, para fijarte en lo que tienen los demás, pues la envidia se apoderará de ti. Más bien concéntrate en cada esfuerzo que haces por conseguir tus metas y la paz interior.

Siéntete agradecido. Reconoce y valora todo lo que tienes, siéntete agradecido con las personas que contribuyeron con tu bienestar y por todas las oportunidades y las bendiciones que Dios te dio.

 Suelta lo negativo del pasado, deja de preocuparte por el futuro, vive el presente, la vida es maravillosa y todo va a estar bien...



http://akecuerpoyalma.blogspot.com/search/label/Reflexiones

6 comentarios:

  1. Si mari preciosas, anecdota y estoy 100 por 100 con ella, puesto que a mi me pasa, estoy contento, y no deseo nada mas, materialmente hablando.

    ResponderEliminar
  2. No nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que lo perdemos o nos vemos en una situación en que eso no sea posible. Tendríamos que valorar mucho más todo lo que tenemos y ser felices con ello, que hoy en día, parece que no estemos contentos con nada y que con nada podamos ser felices. Más vale que valoremos y agradezcamos más toda circunstancia y situación, que fijo, que las hay muchísimo peores.
    Un gran abrazo

    ResponderEliminar
  3. Muy buena reflexiónn cielo, si verdaderamente se valora todas las pequeñas cosas cotidianas de la vida, no se daría paso a lo negativo. Un abrazo con todo amor

    ResponderEliminar
  4. Sí cielo. Creo que no le damos importancia a muchas cosas que la tienen, no las agradecemos como merecen. Sólo cuando hay un revés es cuando nos damos cuenta de lo que teníamos y no habíamos sabido valorar.
    Te mando un fortísimo abrazo con todo mi corazón cielo

    ResponderEliminar
  5. Muy buena enseñanza, estamos sobrados de todo y nos hemos acostumbrado a no agradecer lo que tenemos y a desear lo que no nos conviene, de un modo u otro no somos felices pues no somos conscientes de que con esta lucha interior nos estamos perdiendo disfrutar del AHORA y VIVIR plenamente la VIDA.
    Gracias por compartirlo en El Mágico Despertar...
    Un besazo

    ResponderEliminar
  6. Así es Paqui. Como todo lo tenemos no agradecemos nada, y cuanto más se tiene más se quiere, y en el momento en que ya no tenemos eso que deseamos se le da paso a la infelicidad. El presente es lo que hay que vivir plenamente y disfrutar con los cinco sentidos, y agradecer todo lo que hay en nuestra vida que es mucho más de lo que queremos darnos cuenta.
    Un grandísimo abrazo cielo

    ResponderEliminar

No se aceptarán comentarios con contenido racista, sexista, homófobo o que puedan interpretarse como un ataque hacia cualquier colectivo o minoría por su nacionalidad, el sexo, la religión, la edad o cualquier tipo de discapacidad física o mental.

*Los comentarios no podrán incluir amenazas, insultos, ni ataques personales a otros participantes.

* Se reserva el derecho a eliminar cualquier comentario considerado fuera de tema.