viernes, 19 de agosto de 2011

Una casa nueva

Una casa nueva

Un obrero, cansado de sus años de trabajo, decidió retirarse para dedicar más tiempo a estar con su familia, y así se lo comunicó a su jefe. Éste recibió la noticia apenado, pues se trataba de un empleado muy eficiente, dedicado a su trabajo. Sin embargo, antes de que cesase por completo en el ejercicio de su empleo, el jefe le pidió que realizase una última construcción como favor personal.


El obrero, un tanto molesto por el retraso de su retiro, comenzó la obra de una magnífica casa, tal y como deseaba su jefe. Sin embargo, no dedicó el mismo interés, pensaba ya en el descanso y trabajaba sin el tesón y el empeño que antes le caracterizaban. Realizó la edificación de mala gana, sin motivación y deseando terminar cuanto antes para disfrutar de su merecido retiro, empleando incluso materiales de menor calidad.

Cuando por fin terminó la obra, el jefe acudió para inspeccionar la casa, y, tras revisar cada estancia, regresó junto al obrero y le entregó las llaves:
-Esta casa es mi regalo para usted en agradecimiento por tantos años de servicio.

http://parareflexionar.blogspot.com/search?updated-max=2010-09-27T18%3A38%3A00Z&max-results=7

6 comentarios:

  1. Un gran egemplo, siempre hay que cumplir, hasta el final, si vas hacer algo azlo bien, muy bueno mari

    ResponderEliminar
  2. Así es Manuel. mira por donde, al final, la casa que estaba construyendo era para él, y debido a la forma en que la hizo, no gozó de los preciosos detalles que esa casa podría haber tenido, amén de la calidad del material.
    Un gran abrazo cielo

    ResponderEliminar
  3. Menudo aprendizaje.....cuando las cosas no se hacen desde el corazón y le das paso al malestar, lo negativo lo atraes a ti mismo. Un abrazo con todo amor.

    ResponderEliminar
  4. Sí cielo, hacer las cosas sin ganas no es bueno, e imagino que este buen hombre se sintió condicionado a hacerlo y al hacerlo de mala gana así le fue con el resultado...
    Un fuerte abrazo con todo mi corazón mi preciosa niña melillense

    ResponderEliminar
  5. Bonita historia, Mari Carmen :) No la conocía, pero me esperaba el final. Supongo que son circunstancias habituales de la vida en las que dedicamos menos trabajo que de costumbre, por diferentes motivos, y que luego nos sorprenden así.
    Un escrito con el que podemos aprender mucho. Gracias por compartirlo =) Un beso

    ResponderEliminar
  6. Sí Natalia. Creo que todas las personas que lean este relato se darán cuenta de la enseñanza que tiene, pero creo que no es juzgable. Nadie sabe realmente en ese caso qué es lo que hubiese hecho, así que quedémonos simplemente con la lección a aprender.
    Gracias a ti por dejar siempre tu huella en este espacio cielo y disculpa que no me haya pasado en estos días por el tuyo, que entre el nuevo blog que abrí, el facebook y las publicaciones que hago en todos sitios cielo, no doy para más.
    Te mando un fortísimo abrazo mi preciosa niña. Pasa un fantástico finde cielo.

    ResponderEliminar

No se aceptarán comentarios con contenido racista, sexista, homófobo o que puedan interpretarse como un ataque hacia cualquier colectivo o minoría por su nacionalidad, el sexo, la religión, la edad o cualquier tipo de discapacidad física o mental.

*Los comentarios no podrán incluir amenazas, insultos, ni ataques personales a otros participantes.

* Se reserva el derecho a eliminar cualquier comentario considerado fuera de tema.