miércoles, 17 de agosto de 2011

La ventana

La ventana

Durante el verano, Enrique y su hermana Carmen fueron a pasar unos días en la granja de sus abuelos. Como el niño no paraba quieto, su abuelo le dejó que jugara fuera y que practicara con su tirachinas. No lograba darle a ninguna de las latas que había preparado para hacer blanco. Desanimado regresó a la casa para la cena.


Mientras caminaba de regreso, vio un pato, al parecer el más querido por su abuela. Y, como un impulso, cogió el tirachinas y lanzó la piedra, sin pensar que podría acertar. Le dio al pato en la cabeza y cayó redondo. Él estaba impresionado y consternado. En un momento de pánico, escondió el pato muerto detrás de una pila. En ese momento vio que su hermana lo estaba observando. Carmen lo había visto todo, pero no dijo nada. Después del almuerzo del día siguiente, la abuela dijo:
- Carmen, vamos a lavar los platos.

Pero Carmen dijo:
- Abuela, Enrique me ha dicho que él quería ayudarte en la cocina.
Luego le susurró a él:
- ¿Recuerdas lo del pato?

Así es que Enrique lavó los platos.

Más tarde, ese mismo día, el abuelo les preguntó a los niños si querían ir a pescar, y la abuela dijo:
- Lo siento, pero necesito que Carmencita me ayude a hacer la compra.

Carmen sonrió y dijo:
- Bueno, no hay problema, porque Enrique se muere por ayudar a la abuela con la compra.
Ella, de nuevo, se acercó a su hermano y en voz baja le dijo:
- ¿Recuerdas el pato?

Así es que Carmen se fue a pescar y Enrique se quedó ayudando.

Después de varios días en los que Enrique hacía tanto sus tareas como las de su hermana, no aguantó más y decidió poner fin a lo que le estaba fastidiando las vacaciones. Le confesó a su abuela que había matado al pato.

La abuela reaccionó rápido, abrazó a su nieto y le dijo:
- Corazón, yo lo sé. Sabes, yo estaba en la ventana cuando sucedió y vi todo lo que pasó. Pero, porque te quiero, te perdono. Sólo me preguntaba cuánto tiempo tardarías en decidirte y en permitir que tu hermana Carmen te hiciera chantaje. Nunca hay que tener miedo a decir la verdad, además siempre puede haber alguien que te vea por la ventana.

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6 comentarios:

  1. Buenísima reflexión cielo. El respeto empieza por uno mism@ que es la base fundamental para no dejarse chantajear y sobretodo que el miedo a decir la verdad a este niño le conducia a ello.Un abrazo con todo mi amor

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  2. Pues sí mi niña, como bien digo siempre, el miedo paraliza y hace hacer o decir cosas que no son realmente, justo por ese temor a que te reprendan o a lo que sea, y como bien dice este cuento, nunca sabes quién ha podido verte "por la ventana", y saber realmente la verdad, verdad que probablemente en algún momento se sepa.
    Un fuerte abrazo mi preciosa niña melillense. Te quiero cielo

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  3. Lo del niño, fue un accidente, y pago por ello, la niña en este caso, no tenia mucho amor ni a su hermano, ni a la verdad

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  4. La niña simplemente le hizo un chantaje a su hermano Manuel, y el niño por miedo a que lo descubrieran accedió a ese chantaje. Aquí hay varias lecciones para aprender cielo.
    Un abrazo enorme

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  5. Una lección la que hemos aprendido hoy, que siempre puede vernos alguien aunque pensemos que no es así... No sé qué habría hecho yo de estar en su lugar, no puedo asegurar nada, pero lo más seguro es que hubiera estado muy triste y que se lo hubiera dicho. Al fin y al cabo, era un animalito y un accidente. Pero hay que ver lo malos que podemos ser los hermanos haciendo chantaje y todo...
    Buen texto, Mari Carmen :) Me gusta que los compartas con nosotros, aunque no me da tiempo a leer todas tus entradas, pues actualizas mucho. Un beso

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  6. Hola de nuevo Natalia. Creo que nadie sabe lo que hubiéramos hecho en un caso así. Imagino que según el miedo que cada persona tuviese al castigo que pudieran imponerle. Estas cosas sólo se saben en el momento preciso en el que ocurren. En cualquier caso siempre es mejor ir con la verdad por delante y no aceptar el chantaje de nadie, es mejor no esconder, pues nunca sabes quién te puede estar viendo.
    Por lo de las entradas no te preocupes cielo. Tú mira lo que sientas y te apetezca. En este momento dispongo de tiempo de poder publicar bastante, pero de aquí a nada ya no dispondré del mismo y haré tan sólo lo que pueda.
    Gracias nuevamente por dejar tu huellita en este espacio preciosa niña. Me encantó verte.
    Un fuerte abrazo

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