martes, 30 de agosto de 2011

La metamorfosis de la mariposa

El único ser vivo capaz de modificar totalmente su estructura genética es la mariposa. El ADN de la oruga que se envuelve en la crisálida es diferente al de la mariposa que sale de él. De ahí que este proceso natural se haya convertido en el símbolo del cambio y la transformación.

La oruga, la crisálida o la mariposa, no son ni mejor ni peor entre si, simplemente son diferentes estadios en el camino de la evolución. Lo mismo sucede con la especie humana. Cada uno de nosotros se encuentra en un estadio evolutivo que no es ni mejor ni peor que el del resto de seres humanos.

El proceso natural de evolución se realiza por medio del aprendizaje que podemos extraer de nuestras experiencias. Consciente o inconscientemente, todos avanzamos a nuestro propio ritmo y siguiendo nuestras propias pautas. Eso sí, muchos solemos quedarnos estancados en alguna fase de este camino de aprendizaje, sin convertirnos en quienes podríamos llegar a ser.

Este proceso evolutivo no tiene nada ver con la edad física, sino con la madurez psicológica. Se sabe de individuos que al llegar a la edad adulta siguen adoptando actitudes y conductas infantiles y adolescentes. Y también de jóvenes que han asumido las riendas de su vida, dejando de culpar a los demás por las consecuencias que tienen sus decisiones y sus actos.

Cuanto mayor es nuestra evolución, más altruistas, responsables, sabios y conscientes somos. Y por ende, más felices nos sentimos y mayor es nuestra capacidad de amar y de servir a los demás. A este proceso de cambio se le conoce como "la espiral de la madurez". En la medida que aprendemos de nuestros errores, vamos avanzando por el camino que nos permite convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos.

Cuando comprendemos que nosotros no somos lo más importante, sino lo que ocurre a través nuestro, es cuando amamos lo que hacemos y hacemos lo que amamos. Ya no solo aceptamos y respetamos al resto de seres humanos tal y como son, sino que extendemos este respeto a la naturaleza y al resto de seres vivos. Es entonces cuando hacemos lo posible para que nuestro paso por la vida deje tras de sí una huella útil y amorosa.
Valdría la pena preguntarnos en que etapa de la transformación estamos cada uno de nosotros.


4 comentarios:

  1. Preciosa reflexión cielo, valorar y amar lo que nos rodea es el comienzo del sentido de la vida. Un abrazo con todo amor

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  2. Así es mi cielo. No tendemos a valorar las cosas como merecen, y hasta lo que pueda parecer más insignificante, es de un gran valor.
    Un gran abrazo cielo mío

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  3. Yo pienso, que si he llegado a la madurez, por lo menos en la edad, yo antes me enfadaba por todo, y ahora, no veo las cosas con mucha mas claridad, y no me afectan tanto los problemas, no se si sera insisto otra vez, por mi edad, pero si se que no siy el que era.

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  4. Es por todo Manuel. Con el paso del tiempo se va creciendo, dejas de dar importancia a según qué cosas, y no vas dejando que las cosas de la vida se apoderen de ti. Se va evolucionando cielo.
    Un gran abrazo Manuel

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