martes, 16 de agosto de 2011

El collar de turquesas

El collar de turquesas

Detrás del mostrador el hombre miraba distraídamente hacia la calle mientras una pequeña niña se aproximaba al local.

Ella aplastó su naricita contra el vidrio del espectacular aparador y de pronto sus ojos color miel brillaron cuando vio determinado objeto.

Ella entró decididamente en el local y pidió ver un hermoso collar azul que le había llamado la atención y le dijo al vendedor:

“Es para mi hermana. Podría hacerme un lindo paquete?”

El dueño del local, quien estaba a un lado, miró a la chica con cierta desconfianza y con toda tranquilidad le preguntó:

“¿Cuánto dinero tienes, pequeña?”

Sin alterarse ni un instante, la niña sacó de su bolsillo un atadito lleno de nudos, los cuales delicadamente fue deshaciendo uno por uno.

Cuando terminó, colocó orgullosamente el pañuelo sobre el mostrador y con inusitado aplomo, dijo:

"¿Esto alcanza, no?”

En el pañuelo solamente había unas cuantas monedas…

Mirando al dueño con una tierna mirada que expresaba una mezcla de ilusión y tristeza le dijo:

“Sabe, desde que nuestra madre murió, mi hermana me ha cuidado con mucho cariño y la pobre nunca tiene tiempo para ella…”

“Hoy es su cumpleaños y estoy segura que ella estará feliz con este collar, porque es justo del color de sus ojos…”

El empleado miraba al dueño sin saber qué hacer o decir, pero éste sólo le sonrió a la niña, y se fue a la trastienda, y personalmente lo envolvió en un espectacular papel plateado e hizo un hermoso moño con una cinta azul.

Ante el estupor del empleado, el dueño colocó el hermoso paquete en una de las exclusivas bolsas de la joyería y se lo entregó a la pequeña diciéndole:

“Toma, llévalo con cuidado.”

Ella se fue feliz saltando calle abajo.

Todavía no había terminado el día cuando una encantadora joven de cabellos rubios y maravillosos ojos azules entró en el negocio.

Colocó sobre el mostrador el paquete desenvuelto y preguntó:

“¿Este collar fue comprado aquí?”

El empleado cortésmente le pidió que esperara un momento y fue a llamar al dueño, quien de inmediato regresó, y con la más respetuosa sonrisa le dijo:

“Sí, señora, este collar es una de las piezas especiales de nuestra colección exclusiva y en efecto, fue comprado aquí esta mañana” .

“¿Cuánto costó?”

“Lamento no poder brindarle esa información, señora. Es nuestra política que el precio de cualquier artículo siempre es un asunto confidencial entre la empresa y el cliente”.

“¡Pero mi hermana sólo tenía algunas monedas que ha juntado haciendo muñecas de trapo con ropa vieja, pues mi sueldo es demasiado modesto y apenas nos alcanza para sobrevivir. Este collar ciertamente no es de fantasía, y ella simplemente no tendría dinero suficiente para pagarlo!

El hombre tomó el estuche, rehizo el envoltorio casi ceremoniosamente, y con mucho cariño colocó de nuevo la cinta diciendo mientras se lo devolvía a la joven:

“Ella pagó el precio más alto que cualquier persona puede pagar:"

"Ella dio todo lo que tenía.”

El silencio llenó el local y las lágrimas rodaron por el rostro de la joven, mientras sus manos tomaban el paquete y salía de allí lentamente, abrazándolo fuerte contra su pecho.


Autor desconocido

10 comentarios:

  1. Hermoso egemplo de generosidad y amor, por todas las partes, muy bueno Mari.

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  2. ¿Has visto Manuel? es un cuentito que me ha conmovido, lo había visto en otra ocasión pero no lo recordaba, y al verlo de nuevo, no podía hacer por menos que publicarlo.
    Un grandísimo abrazo encanto

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  3. Es muy difícil no sentirse emocionado con la respuesta del dueño de la tienda.
    Es un cuento simplemente maravilloso.
    Un saludo Mari Carmen

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  4. Sí Londonnek, realmente no creo que pueda existir corazón al que no le conmueva este cuento.
    Un gran abrazo y gracias nuevamente cielo.

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  5. uffff tremendamente hermoso cielo, me ha emocionado mucho y me ha llegado al alma. Un abrazo con todo mi amor

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  6. Sí cielo mío. Es imposible no emocionarse con este precioso cuento.
    Un fuerte abrazo con todo mi corazón mi preciosa niña melillense.

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  7. Precioso, Mari Carmen, sencillamente precioso :) Creo que ya lo había leído hace tiempo, pero igualmente me ha encantado. Pagó el precio más alto que pudo. No dio más porque no lo tenía, que si no, también lo hubiera hecho para regalárselo a su hermana. Como pueden llegar a ser los niños... pues la pequeña vendía muñecas de trapo para conseguir el dinero con el que pagarlo. Encantador, de verdad. Un beso =)

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  8. Sí Natalia. Al igual que te ha ocurrido a ti, en mi caso hacía ya mucho tiempo que lo había leído, y cuando de nuevo llegó a mí, no dudé un segundo en publicarlo, pues cielo, el mensaje y las lecciones que nos deja este cuento son estupendas. La niñita mira lo que hacía por la hermana, qué gesto tan precioso de amor,y en el caso del dueño, fue un gesto de amor precioso también el que tuvo, una actuación de una gran persona con una grandísima conciencia.
    Un fuerte abrazo Natalia y gracias de nuevo por dejar tu huellita en este espacio cielo.

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  9. Este también lo publiqué yo hace un tiempo. Llega al alma. Gracias por compartirlo. Besitos preciosa

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  10. Jajajajaja, si es que Paqui, en un momento u otro se acaban poniendo las mismas cosas. Hasta se repiten las ya publicadas...
    Un fuerte abrazo y gracias por comentar cielo

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