miércoles, 31 de agosto de 2011

De qué se trata la vida…

La vida no se mide ganando puntos (como en un juego).
La vida no se mide por el número de amigos que tengo, ni por cómo me aceptan los otros, ni por mis planes para el fin de semana, ni por si me quedo en casa sola.
No se mide según con quienes salgo, con quien solía salir, ni por el número de personas con quien he salido, ni por si no he salido nunca con nadie.
No se mide por las personas que he besado.
No se mide por el sexo.
No se mide por la fama de mi familia,ni por el dinero o bienes que mi familia posea,ni por la marca del coche que manejo, ni por la escuela que asisto.
No se mide por lo feo o guapo que soy, ni por los zapatos que uso o el tipo de música que prefiero.
No importa si tengo el pelo rubio, castaño, negro o rojo, o si mi tez es blanca o morena.
No se mide por las notas que recibo, ni por lo inteligente que soy, ni por lo inteligente que dicen los exámenes estandarizados que soy.
No se mide por las organizaciones sociales a las que pertenezco, tampoco porque tan bueno soy en “mi” deporte.
La vida simplemente no es nada de eso.
La vida se mide según el amor que doy o según el daño que hago.
Se mide según la felicidad o la tristeza que proporciono a otros.
Se mide por los compromisos que cumplo o las confianzas que traiciono.
Se trata de la AMISTAD, la cual puedo usarla como algo sagrado o como un arma.
Se trata de lo que digo y lo que quiero decir, sea dañino o benéfico.
Se trata de murmurar o de contribuir a los pequeños chismes.
Se trata de los juicios que formulo y de por qué los formulo, y a quién y con qué intención los comento.
Se trata de a quien no le hago caso o ignoro… adrede y a pleno propósito.
Se trata del celo, del miedo, de la ignorancia y de la venganza.
Se trata del odio que puedo llevar adentro, de como lo borro o como lo riego y lo cultivo.
Pero la mayor parte se trata de si uso mi vida para tocar y amar o para envenenar el corazón de otros, de una manera que habría sido imposible que ocurriera de otra forma.
Yo y solo yo escojo la manera en que afectaré para bien o para mal el corazón de mis semejantes…
Y de esas decisiones es de lo que se trata la vida… 



http://peperonity.com/go/sites/mview/reflexiones/23169249?doctype=XHTML_PHONE

4 comentarios:

  1. La vida es como una huerta que plantas tus semillas. El libre albedrío de tomar el camino y su rumbo. Actuar con el corazón y con amor siempre va ser más gratificante que hacer daño a las personas, por el simple hecho que todos somos iguales. Está claro que no todos vamos a pensar igual y a sentir igual, pero la vida tiene un mismo final que al final todos pasaremos. Un abrazo con todo mi amor

    ResponderEliminar
  2. Preciosa reflexion, si verdaderamente, la vida se compone, de como nos comportemos con los demas en nuestra vida diaria, hay que portarse con los demas, como quieres que se porte contigo.

    ResponderEliminar
  3. Sí cielo, hace falta que tomemos consciencia de lo que somos y como todos acabaremos y dónde.
    Un gran abrazo

    ResponderEliminar
  4. Ni más, ni menos Manuel. Hacer lo que te gustaría que te hiciesen y no hacer lo que no te gustaría que te hiciesen. Se trata de respeto.
    Un gran abrazo Manuel

    ResponderEliminar

No se aceptarán comentarios con contenido racista, sexista, homófobo o que puedan interpretarse como un ataque hacia cualquier colectivo o minoría por su nacionalidad, el sexo, la religión, la edad o cualquier tipo de discapacidad física o mental.

*Los comentarios no podrán incluir amenazas, insultos, ni ataques personales a otros participantes.

* Se reserva el derecho a eliminar cualquier comentario considerado fuera de tema.