domingo, 1 de mayo de 2011

El saco de plumas

El saco de plumas

Había una vez un hombre que calumnió grandemente a un amigo suyo, todo por la envidia que le tuvo al ver el éxito que este había alcanzado.

Tiempo después se arrepintió de la ruina que trajo con sus calumnias a ese amigo, y visitó a un hombre muy sabio a quien le dijo:

"Quiero arreglar todo el mal que hice a mi amigo. ¿Cómo puedo hacerlo?",
a lo que el hombre respondió: "Toma un saco lleno de plumas ligeras y pequeñas y suelta una donde vayas".

El hombre muy contento por aquello tan fácil tomó el saco lleno de plumas y al cabo de un día las había soltado todas.

Volvió donde el sabio y le dijo: "Ya he terminado".

A lo que el sabio contestó: "Esa es la parte más fácil.

Ahora debes volver a llenar el saco con las mismas plumas que soltaste.
Sal a la calle y búscalas".

El hombre se sintió muy triste, pues sabía lo que eso significaba y no pudo juntar casi ninguna.

Al volver, el hombre sabio le dijo:
"Así como no pudiste juntar de nuevo las plumas que volaron con el viento, así mismo el mal que hiciste voló de boca en boca y el daño ya está hecho. Lo único que puedes hacer es pedirle perdón a tu amigo, pues no hay forma de revertir lo que hiciste".

"Cometer errores es de humanos y de sabios pedir perdón".

Mariano Osorio

2 comentarios:

  1. Que preciosa reflexión cielo. ¡¡Cuánto daño se puede hacer a través de la envidia¡¡. La amistad no conoce la envidia. No se puede remediar como el sabio dice el mal, pero al menos tener la conciencia y rectificar ese mal con el perdón ya es algo positivo. Con todo el amor de mi corazón te mando un abrazo mi niña.

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  2. La envidia es parte de nuestro ego.
    En muchas ocasiones las personas no somos conscientes de que determinados comportamientos u obras a causa de esa envidia, celos, o sea cual sea el sentimiento que tengamos, pueden causar un daño tremendo. Cuando hemos tirado una piedra a una persona la hacemos daño, eso deja una huella en su corazón y no precisamente positiva, pero aunque el mal esté hecho, si somos capaces de darnos cuenta y pedir humildemente perdón, y después trabajar sobre eso que nos ha sucedido, ya se gana mucho cielo, pues entras en esa conciencia y ese aprendizaje.
    Un abrazo enorme con todo el amor de mi ser que sabes que te quiero muchísimo.

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